Nuestra innovación
El rendimiento de los productos basados en microorganismos beneficiosos (PGPR) siempre ha sido un factor limitante en el uso de esta tecnología. Sin embargo, la investigación aplicada, los estudios metagenómicos y la selección de cepas más eficaces y resistentes han permitido colmar esta laguna.
Aparte de la simple clasificación de las cepas, nuestra investigación se ha centrado en cómo mejorar la supervivencia de los microorganismos seleccionados en diferentes entornos y tipos de suelo, profundizando en el aspecto multitrófico y multitarea. Este es el verdadero valor añadido de una empresa innovadora, gracias sobre todo a las grandes inversiones en investigación.

Proceso de selección
Selección de las cepas más agresivas y resistentes a condiciones climáticas extremas (UV, temperatura, suelo).

Caracterización genética
Rendimiento regular y constante del producto en diversas condiciones de suelo y clima.

Proceso de activación
La respuesta rápida y eficaz tras la aplicación.
Complejo Micro Active
MICRO ACTIVE COMPLEX es la combinación única de hongos y bacterias promotores del crecimiento y una mezcla de matrices orgánicas naturales seleccionadas y dosificadas en las diferentes formulaciones. La combinación de cepas microbianas específicas con propiedades sinérgicas amplifica las capacidades de las cepas individuales para ejercer sus acciones individuales sobre el cultivo.
Los microorganismos actúan produciendo un conjunto de enzimas útiles para la planta, estimulando sus defensas endógenas. Una de las formas más comunes en que los microorganismos mejoran la absorción de nutrientes es alterando los niveles hormonales de la planta. Este mecanismo modifica la arquitectura de las raíces: aumentan la masa, la ramificación y la cantidad de pelos radiculares; también se produce un aumento del volumen del sistema radicular y, en consecuencia, mejora la absorción de agua y nutrientes.
Los microorganismos estimulan el desarrollo de las plantas creando en la rizosfera (la parte del suelo más próxima a las raíces) condiciones óptimas (como la neutralización del pH) para que la planta asimile más rápidamente los nutrientes que necesita. Algunos de ellos son capaces de hacer que el fósforo insoluble y el hierro no disponible vuelvan a estar disponibles (sideróforos).
También son de importancia fundamental las acciones inhibitorias del desarrollo y la competencia por el espacio y los nutrientes contra muchas especies de hongos patógenos. En esencia, los microorganismos tienen tres propiedades muy interesantes y pueden utilizarse como: biofertilizantes, bioestimulantes y bioprotectores.
Modo de acción de los microorganismos probióticos
La defensa de los cultivos contra los patógenos es crucial para salvaguardar los rendimientos y la calidad de los productos, y se cruza con la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, aumentar la sostenibilidad de los procesos de producción.
La disponibilidad de productos agrícolas ecológicos o de residuo cero sanos, obtenidos en procesos de producción respetuosos con el suelo y el medio ambiente, con las condiciones de seguridad de los operadores y con el consumidor final, representa el verdadero reto de la agricultura moderna.
El concepto de control biológico, de ahí el término Bío-control, surge de la oportunidad de enfrentar a los patógenos de las plantas con sus propios antagonistas.
Los hongos y bacterias utilizados como agentes de Bío-control se emplean en la protección sostenible de cultivos tanto en programas de gestión integrada de plagas como en aquellos con un enfoque exclusivamente biológico. Su eficacia está esencialmente ligada a su alta capacidad invasiva y de adaptación al medio, no dejando residuos en el cultivo tratado. El residuo cero debe ser, en nuestra opinión, el objetivo último de la agricultura integrada.
La función supresora está vinculada a interacciones antagonistas o bioestimuladoras y se expresa a través de los siguientes mecanismos específicos:
- reducción de las defensas endógenas de las plantas (ISR , SAR)
- Bioestimulación del cultivo y consiguiente aumento de la capacidad asimilatoria y energética que permite a la planta poner en marcha todas las barreras de defensa físicas y químicas.
- competencia por el espacio, los nutrientes y el oxígeno
- Hiperparasitismo y antibiosis mediante la producción de enzimas o metabolitos secundarios